El impuesto sobre sociedades. La verdadera evolución de la carga impositiva directa de las empresas según el Ministerio de Hacienda

A partir de los datos que cada año hace públicos el Ministerio de Hacienda asociados a sus distintas tipologías de cargas impositivas y dada la presión que últimamente se está aplicando en aumentar dicha carga para sufragar parte del llamado “Estado de bienestar”, hoy quiero incidir en la evolución de los últimos años en el impuesto sobre sociedades, por la continua predisposición que hay para resolver todos los problemas “subiendo los impuestos a los empresarios”.

Aunque no es el único impuesto que graba la actividad empresarial, sin duda es uno de los más importantes, ya que es el que graba directamente el valor añadido generado en las empresas y por tanto, describe muy claramente la evolución de la carga impositiva directa que las empresas vienen asumiendo en los últimos años (yo presentaré los datos entre los años 2008 y 2015 para Galicia), incidiendo también en la capacidad recaudatoria vía beneficios empresariales que se genera en el sistema fiscal.

La verdad es que este tema, a raíz de un análisis macroeconómico que tuvimos que desarrollar para uno de nuestros clientes, me ha llamado poderosamente la atención y era una espina clavada que tenía pendiente. Es ahora, con un poco de tiempo y después de tanto escuchar en los últimos meses la necesidad de aumentar la carga impositiva de las empresas para poder seguir manteniendo nuestro sistema de pensiones, entre otras, cuando me he decidido y aquí lo tenemos.

Como digo, quiero centrar el análisis en cuatro variables del período 2008 – 2015 partiendo de la información contable que acompaña al impuesto sobre sociedades que presenta el propio Ministerio dentro de su portal web.

Variables que creo me permitirán argumentar mi visión al respecto y ver la evolución de este impuesto en estos últimos ocho años publicados.

Y para que se vea más claramente, presentaré datos medios (cifras de las distintas variables por el total de empresas cotizantes cada año) y diferenciaré cada dato para el total de empresas y para las empresas de reducida dimensión que según define la AEAT son las que facturan menos de 6 millones de euros (en concreto, menos de 6.010.121,04 €) cuya base imponible en el impuesto sobre sociedades es positivo (cuestión a tener en cuenta muy interesante, puesto que son las que finalmente realizan el ingreso efectivo de dicho impuesto).

Como no me quiero extender más de lo preciso, sólo dos matices previos. Uno, relativo a que obviamente en el impuesto sobre sociedades no están incluidas todas las personas que realizan actividades económicas (esto es, se excluyen a las personas autónomas, algunas sociedades civiles y comunidades de bienes, …) y dos, que la recaudación del impuesto en términos básicos se realiza a año vencido (al igual que en el caso del IRPF), con lo que también nos dará cierta perspectiva “diferida” con respecto a ese gap o diferencial anual.

1. Producción

Centrándome en la evolución del volumen de producción o facturación media de las empresas que presentaron el impuesto sobre sociedades entre el 2008 y el 2015 obtenemos la siguiente tabla:

Evolución de la producción en las empresas con base imponible positiva en el Imp. sobre Sociedades - Galicia (2008-2015)

Uds. en miles

Conceptos20082009201020112012201320142015
Número de empresas totales3194229541279282493422791225052369625181
Número de empresas red.dim.2799025758244832150319199186361961520869
Media Producción total2142,352218,112354,372535,292635,952730,932820,332830,29
Media Producción red.dim.751,29651,05662,5687,96674,94667,25695,92731,02

Se puede ver como las empresas cotizantes ha aumentado su volumen de facturación medio del año 2008, aumentándola un 32,11%, mientras que en el caso de la media de las empresas de reducidas dimensiones aún se está por debajo de la cifra de dicho año (un 2,70% inferior).

2. Valor añadido

Por otro lado, analizando el factor de valor añadido se observa la misma tendencia.

Partiendo de la base que el valor añadido es el diferencial entre compras (de materiales y materias primas) y ventas, sirve como referencia básica para calcular la capacidad de pago de los recursos internos de la empresa (personal y capital). Por lo tanto, cuanto mayor valor añadido, obviamente, mejor para la empresa.

Evolución del valor añadido en las empresas con base imponible positiva en el Imp. sobre Sociedades - Galicia (2008-2015)

Uds. en miles

Conceptos20082009201020112012201320142015
Número de empresas totales3194229541279282493422791225052369625181
Número de empresas red.dim.2799025758244832150319199186361961520869
Media Valor Añadido (VA) total491,26530,20543,85568,80604,08656,78672,65667,41
Media Valor Añadido (VA) red.dim.223,26208,73203,87207,34204,23196,03204,97216,34

Pues así, en Galicia el valor añadido del total de empresas se ve impulsado por las grandes empresas, aumentando el generado en el 2008 en casi un 36%, mientras que las empresas de reducida dimensión mantienen un nivel de minoración similar al visto en el caso de la producción, por debajo del dato registrado en el 2008 (un 3,10% inferior).

Es decir, que el valor añadido generado se ha minorado en las empresas de reducida dimensión entre el 2008 y el 2015 en mayor proporción que la producción – facturación, lo que supone una bajada en el margen sobre las ventas. ¿A qué os suena ésto?

3. Resultado antes de impuestos

El tercer dato a presentar es el del propio resultado económico antes de impuestos (RAI) que indica el margen final obtenido entre el valor añadido bruto y los costes laborales y financieros, así como de amortizaciones realizadas en el transcurso de cada ejercicio, marcando grosso modo la base sobre la que aplicar el impuesto sobre sociedades correspondiente.

Evolución del Resultado antes de impuestos en las empresas con base imponible positiva en el Imp. sobre Sociedades - Galicia (2008-2015)

Uds. en miles

Conceptos20082009201020112012201320142015
Número de empresas totales3194229541279282493422791225052369625181
Numero de empresas red.dim.2799025758244832150319199186361961520869
Media RAI total188,01219,71229,06254,65279,68298,71325,1296,15
Media RAI red.dim.47,9344,5342,2840,3543,3638,8743,3749,07

Aquí el salto es muy claro. Mientras que el RAI en el total de empresas cuya base imponible fue positiva aumentando un 57,52% de media con respecto al 2008, en el caso de las empresas de reducida dimensión el resultado sólo alcanza un 2,38%. Otra vez, la diferencia entre las grandes y pequeñas empresas queda patente.

4. Impuesto sobre sociedades

Y, por último, la carga impositiva societaria realmente practicada sobre el resultado final obtenido en cada una de las empresas cotizantes.

Evolución del impuestos contabilizado en las empresas con base imponible positiva en el Imp. sobre Sociedades - Galicia (2008-2015)

Uds. en miles

Conceptos20082009201020112012201320142015
Número de empresas totales3194229541279282493422791225052369625181
Número de empresas red.dim.2799025758244832150319199186361961520869
Media Impuesto sobre sociedades total28,2434,3138,9636,740,3648,1244,0852,46
Media Impuesto sobre sociedades red.dim.11,429,769,58,639,568,729,7211,32

Como se puede ver, mientras que el resultado medio del total empresas aumentaba un 57% y en el caso de las empresas de reducida dimensión un 2,38%, el importe medio del impuesto sobre sociedades aumenta un 85,76% en el total y baja un 0,86% en el caso de las empresas de reducida dimensión. Sin comentarios.

Si completamos esta visión con la evolución del porcentaje de carga impositiva asumido de media por cada empresa (ratio RAI/impuesto sobre sociedades) se observa lo siguiente:

Por último, para justificar mis posteriores conclusiones, quisiera unir estas cuatro variables bajo un gráfico partiendo de una escala 100 para el año 2008, tanto para el total empresas como para las empresas de reducida dimensión. El resultado es el siguiente:

Total empresas con base imponible mayor que cero

 

Empresas de reducida dimensión con base imponible mayor que cero

Pues ahora, os dejo mis reflexiones - conclusiones

1. Primeramente, quisiera resaltar la minoración tan destacada de empresas cotizantes. Aunque la estamos recuperando, hemos perdido masa empresarial. Se observa también como las de reducida dimensión pasan de representar el 87,6% al 82,8% del total, lo que ya de por si indica también una pérdida de capacidad impositiva (y por lo tanto competitiva) de las empresas de reducida dimensión.

2. Si a eso le sumas que las principales ratios contables marcan una clara diferencia entre el total empresas y las empresas de reducida dimensión, está claro que estas últimas (la mayoría de nuestras empresas) ha sufrido más intensamente una travesía económica muy dura en estos años evaluados y, esperemos , con mucha menor continuidad en los siguientes.

3. Pero para mi, sobre todo, llama la atención el diferencial entre el 2008 y el 2015 tan destacado en la media del impuesto de sociedades total pagado por las empresas de Galicia. Es la ratio que más varía respecto del 2008, en cuanto a las cifras analizadas. En el total empresas, aumenta un 85,76% y en las empresas de reducida dimensión sólo se reduce un 0,86%, frente a la evolución de las anteriores variables.

4. El porcentaje medio de impuesto sobre sociedades asumido es mayor en las empresas de reducida dimensión que en el total de empresas, situándose en el 2015 próximo al valor del 2008 (el 23,08% frente al 23,83%, respectivamente), frente al 17,71% del total de empresas (el 15,02% en el 2008).

5. Por lo tanto, se puede ver como la carga impositiva de las empresas de reducida dimensión (repito que más del 80% del total de empresas cotizantes en el caso de Galicia), se encuentra en niveles ya muy próximos a los de antes de la crisis, mientras que su facturación y su valor añadido medio se mantienen claramente por debajo de dichos niveles.

6. Por todo ello, creo que la capacidad de recaudación de las empresas está actualmente recuperándose y alcanzando niveles “pre-crisis” (sobre todo en el caso de las empresas de reducida dimensión) y que lo que necesitan ahora mismo es un poco de aire para respirar y que, cualquier planteamiento de incremento de este coste, va a suponer seguir minorando la retribución de los factores internos de producción (esto es, capital y trabajo), con lo que ello podría suponer impidiendo, entre otras cosas, recuperar poder adquisitivo a las rentas del trabajo. Tomemos nota.

Quizá no vemos o queremos olvidar más pronto que tarde, la convulsiva situación que se vivió en todos los sentidos en la última década, pero creo que hace falta mucho sentido común, análisis y mucha, mucha seriedad, para que dejemos de hacer brindis al sol que nos lleven a nuevos sobresaltos e incidamos más en ser más competitivos, más productivos y más organizados (tanto en el sector privado como el público), pero eso, da para otro análisis.

Javier Cobas

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