Un país sin nóminas, o cómo las causas tienen obvias consecuencias

Un país sin nóminas, o cómo las causas tienen obvias consecuencias

Leía hace poco este artículo publicado en "El Independiente" en el que se destaca que tres de cada cuatro nuevas empresas no cuentan con personas asalariadas, lo que incide de manera muy notable en la recaudación de la Seguridad Social.

Apunta el artículo a diversas causas para que esto esté ocurriendo, pero se deja una muy importante desde mi punto de vista por cuanto, posiblemente, sea la que afecta a un mayor número de estas nuevas empresas: la figura del autónomo societario.

Se refiere esta figura a la de las personas autónomas que lo son como administradores de sociedades (esto es, o bien personas autónomas que crean una empresa, o bien aquellas personas socias de una sociedad que, al actuar como administradoras de la misma, tiene que figurar como trabajadoras autónomas por ley).

A esto se une el criterio de Hacienda de que las personas autónomas que sean socias con participación significativa en una sociedad que preste servicios profesionales (análogas a las actividades profesionales registradas en la Sección II del IAE) no deben tener nómina, sino facturar a la empresa por su labor (¡cómo si eso fuese tan sencillo de delimitar!)

Esto es así desde la reforma fiscal que entró en vigor a partir del 1 de enero de 2015 y, aunque desconozco cuál puede ser el motivo o la utilidad, no son pocos los casos que conozco de empresas cuyo personal son las dos o tres personas socias que la promovieron y que, en virtud de estos cambios, han tenido que dejar de cobrar vía nómina para pasar a facturarle a su propia empresa.

Si tenemos en cuenta que, en España, el tejido empresarial está dominado por las empresas muy (MUY) pequeñas, esta reforma fiscal ha empujado a muchas de ellas, que inicialmente podrían tener una o dos nóminas (al menos de algunas de las personas socias que las forman), a que en la actualidad no tengan ninguna, aunque la cantidad de personas que trabajan en ella (o, según el criterio de Hacienda, "para ella") sea la misma que antes de la reforma fiscal.

¿Que el número de nóminas ha caído en las empresas de nueva creación? Pues claro, y además como resultado directo (y esperable, por otro lado) de la referida reforma fiscal del 2015, que supone un nuevo obstáculo, otro más, para aquellas personas que quieran emprender en nuestro país.

Pues sí, las causas tienen sus consecuencias, algunas tan claras y previsibles como en este caso: en un país en el que la mayoría de las empresas sólo tienen a las personas socias como asalariadas, si eliminas por ley (o por interpretación de la ley, que viene siendo lo mismo) la posibilidad de que muchas de estas tengan nóminas, lo lógico e inmediato es que el número de empresas con personas asalariadas decaiga enormemente.

¿De verdad a alguien le puede sorprender esto?

Xabier Sánchez Santos

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