La evolución de la estructura empresarial de Galicia durante y tras la crisis. Un proceso de cambio manifiesto

Hace poco, por un estudio que tuvimos que desarrollar, tuvimos la oportunidad de estudiar la información puesta a disposición por el Ministerio de Hacienda y Función Pública en relación con los datos contables de las empresas gallegas que presentaron en los últimos ejercicios sus declaraciones relativas al impuesto sobre sociedades de la AEAT.

Nuestro objetivo era encontrar alguna información agregada a nivel gallego relativo a la “salud” de las empresas tras la más que conocida (y no por ello menos sufrida por la mayoría) crisis de principios de esta década.

Queríamos obtener datos lo más estrictos y argumentados posibles sobre cómo las empresas gallegas fueron evolucionando en estos últimos años, cómo se comportaron sus distintas masas patrimoniales y cómo, al final, se fueron adaptando a la propia evolutiva “de guerra” que durante tiempo se vivió en este ámbito.

Y digo de guerra más que nada por haber sido un momento en el que, a poco que hablases con empresas o con asociaciones representativas de éstas, la búsqueda de la salida a una situación en muchos casos desesperada hizo necesario tomar decisiones y medidas que cinco o diez años atrás serían más que increíble.

Bueno, el tema es que queríamos esa fuente de datos fiable y estable. Y lo logramos.

¡Qué mejor sitio que la propia información extraída del Impuesto sobre Sociedades!

Para no liarme más, nos pusimos manos a la obra y logramos obtener los resultados de las distintas tablas de las cuentas de Balance y de Pérdidas y Ganancias, cuentas que todas nuestras empresas están obligadas a declarar en su correspondiente impuesto sobre sociedades, empezando a obtener datos que (yo por lo menos) nunca he visto publicada o difundida para defender el paso del desierto que las empresas han tenido que pasar (¡cómo muchas otras personas, por supuesto!).

Y el resultado, en el ámbito de Galicia y para el horizonte temporal 2010 – 2015 (último dato publicado y a la espera de los datos del 16 que hasta noviembre no estarán disponibles), una vez agregados de las distintas tablas es el siguiente:

Cuenta de Pérdidas y Ganancias

Como no me quiero explayar, voy a ir directamente a las principales cifras que más me llamaron la atención, al margen de que un estudio más detallado y extenso como el que tuvimos la oportunidad de abordar da para mucho más que el fin que busco con este artículo de nuestro blog de Nova Consultores.

Conclusiones:

1. Se observa como el nº de empresas totales aumenta entre el 2010 y el 2015 (2.614 en términos absolutos y un 3,11% en términos relativos), mientras que el volumen de empresas con base imponible positiva (B.I.>0) decrece casi un 10% (un 9,84%). Es decir, que la proporción de empresas que tributan finalmente por el impuesto sobre sociedades disminuye, pasando del 33,25% al 29,08% (cociente entre el nº de empresas con B.I. positiva y el total de empresas declarantes).

2. Siendo menos las empresas con base imponible positiva, en el 2015 se recaudó un 21,41% más, pasando de un total de 1.088 millones de euros recaudados en el 2010 a los 1.320 millones recaudados en el 2015. Suponiendo las pérdidas generadas, según los datos observados, en los años intermedios del periodo analizado, esta mayor recaudación es más relevante teniendo en cuenta la deducibilidad de los resultados negativos de ejercicios anteriores que sin duda muchas empresas habrán aplicado al mencionado 2015.

3. Aún así, el valor añadido bruto aumentó en mayor medida que el nº de empresas, un 16,29% en el total de las empresas declarantes y en un 10,65% en las empresas con B.I.>0, lo que supone sin duda un aumento medio en la productividad y en el aprovechamiento de los recursos internos de las empresas.

4. En cambio, los gastos de personal disminuyen en el total de las empresas un 4,52% y aumenta ligeramente un 1,57% en las empresas con base imponible positiva, incidiendo más en el aumento de la productividad por unidad de trabajo. En este sentido, llama la atención la elevada minoración en las aportaciones hechas por las empresas en el ámbito de los planes de pensiones de su personal, minorándose un 60,97% y un 43,68% respectivamente.

5. De las grandes partidas que proporcionalmente más disminuyen entre el 2010 y el 2015 es la del Resultado Financiero, que en el caso del total de las empresas se ve reducido en un 453,49% y en las empresas con base positiva en un 50,87%. Toda un potencial de reflexión al respecto.

6. El resultado de explotación aumenta un 113% en el conjunto de las empresas entre el 2010 y el 2015, mientras que en las empresas que tienen base imponible positiva este se recude hasta el 29,11%, siendo aún así una cifra bastante interesante.

7. El resultado antes de impuestos aumenta un 124,55% entre el 2010 y el 2015 en el total de las empresas y un 16,57% en las empresas con base imponible positiva, lo que supone también una ganancia media mayor si dividimos estas cifras de resultado con el número de empresas declarantes.

8. Finalmente, el resultado después de impuestos ve aumentarse también de manera importante en el total de empresas (un 133,45%) y un 15,54% en las empresas con base imponible positiva.

Balance

Y en relación con la evolución de las masas patrimoniales del Balance de las empresas gallegas declarantes por el impuesto sobre sociedades entre el 2010 y el 2015, se podrían extraer básicamente las siguientes conclusiones:

1. El Activo no corriente aumenta en el conjunto de empresas (un 12,48%) pero disminuye un 14,76% en el grupo de las empresas con base imponible positiva, viendo como las inversiones materiales e inmobiliarias pierden peso, tanto por la repercusión que sin duda aporta la amortización acumulada, como seguramente la depreciación y la menor “inversión” en este tipo de activos.

2. En cambio, destaca el incremento en las inversiones en inmovilizado intangible en ambos grupos de empresas, elevándose un 182,27% en el del total de empresas y un 258,88% en las que tienen una base positiva, siendo el único activo a largo plazo en este colectivo que aumenta. Aquí es encuentran las inversiones en aplicaciones informáticas, I+D, propiedad industrial, fondo de comercio, … ¿Una señal de algún cambio?

3. El activo corriente disminuye en los dos grupos de empresas (-16,97% y -10,95%, respectivamente), pero en menor cuantía que la disminución del pasivo corriente (-17,90% y -16,02%), lo que sin duda ha hecho aumentar el fondo de maniobra a corto plazo de las empresas gallegas.

4. Dentro del activo corriente destaca también la minoración en el valor de las existencias entre el 2010 y el 2015, al igual que la cuenta de tesorería que aumenta un 39,40% en el total de las empresas y un 44,13% en las que cuentan con una B.I. >0

5. Uno de los aspectos que más me llamó la atención fue, sin duda, el aumento de los fondos propios vía aumento del Patrimonio Neto (un 33,28% y un 2,28% respectivamente). Sin lugar a dudas, las empresas se han “capitalizado” potenciando los recursos propios, aunque algunas partidas de este grupo se vieron también directamente afectadas por la situación atravesada.

6. Y, por último, este aumento de fondos propios tiene su reflejo en el Pasivo Exigible, tanto a corto como a largo plazo. En ambos, las deudas (principalmente las financieras) se han visto reducidas (principalmente las de a largo plazo con más de un 40% de reducción), viéndose como se abren otras vías de financiación a través de las cuentas de acreedores comerciales que aumentan exponencialmente. A falta o reducción de la financiación bancaria, la búsqueda de otras líneas de financiación han sido más que utilizadas por las empresas gallegas analizadas.

Las reflexiones que se pueden derivar de estos datos os las dejo para cada uno, pero si os quiero trasladar una sola mía de carácter personal.

Todos, de un modo más o menos directo, hemos pasado, experimentado, sufrido o conocido situaciones límites durante estos años pasados, pero creo que no se ha puesto suficientemente el foco en cómo las empresas (aunque sea sólo a nivel macroeconómico) han vivido estos años.

La modificación en las reglas de juego ha supuesto un cambio estructural en las mismas, en su forma de gestionarse, en su forma de financiarse, en su forma de vender.

Se puede comprobar ahora, con todas estas cifras, que también éstas han sufrido de una manera bastante relevante, habiendo logrado recuperar una buena parte de lo perdido y pudiendo mirar al futuro con un mayor optimismo, que sin duda, permitirá seguir avanzando hacia los nuevos retos que nos esperan. El cambio en las masas patrimoniales de sus cuentas son una evidencia de que así está siendo.

Sólo una referencia final. Os dejo a continuación el gráfico resultado de la evolución de financiación de las sociedades no financieras de España (en tasas de variación interanual) presentada por el Banco de España. Sin comentarios.

Sirva en todo caso para reconocer desde aquí toda la labor, esfuerzo y dedicación que desde todas nuestras empresas se ha realizado (y se está) para recuperar y aumentar un posicionamiento económico que nos dé más armas para el futuro próximo.

Ahora, una vez recuperado el pulso del crecimiento, habrá que ir recomponiendo las bases para nuevos retos, no sólo económicos, si no también sociales (demografía), empleo (de calidad más consolidado) y educativo (orientado a competencias de futuro) que perfilen un futuro con menos sobresaltos, pero eso ... da para otro análisis en otro momento.

Javier Cobas

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