Las personas emprendedoras de mañana se forman hoy

Me decía un catedrático de una de las universidades gallegas conversando sobre emprendimiento que en Galicia, la emigración nos había dejado sin emprendedores. Sostenía que, en tiempos de necesidad extrema como los que se vivieron tras la guerra, los primeros en marcharse fueron los más decididos, los más emprendedores. Por este motivo, sostenía, hay tantos emprendedores gallegos de éxito allende los mares y tan pocos en casa.

Aunque insuficiente para explicar la actual situación del emprendimiento en Galicia, no deja de tener ciertos visos de verosimilitud como una causa adicional a otras que, en conjunto, hacen de Galicia una comunidad con una baja tasa de emprendimiento.

En el mes de diciembre de 2017 se presentó en Santiago de Compostela en informe para Galicia del Global Entrepeneurship Monitor o, como se conoce de forma coloquial, el informe GEM Galicia 2016.

De este informe, en el que se constata el descenso experimentado en índice TEA del 5,51 puntos en 2015 a 3,99 puntos en 2016, me llama poderosamente la atención el primer párrafo en relación a la actividad y la dinámica emprendedora de Galicia, ya que dice textualmente:

"Este descenso fue motivado fundamentalmente por la caída del emprendimiento por necesidad".

O sea, y dicho en otras palabras: en Galicia emprendemos cuando la necesidad nos obliga a ello, cuando parece que no queda más alternativa para lograr un futuro laboral que nos permita ganarnos el sustento.

Esta situación conlleva varios problemas, siendo el más importante el que personas sin una verdadera iniciativa o carácter emprendedor, y sin los conocimientos necesarios para desarrollar una iniciativa emprendedora, se lanzan a la desesperada con proyectos que, en muchas ocasiones, no deberían haber nacido.

Y esto ocurre a pesar de la existencia en nuestro entorno de múltiples servicios de apoyo al emprendimiento. De hecho, pienso que nunca ha habido tantos medios y tan fácilmente accesibles para apoyar a las personas emprendedoras como en los últimos años: servicios de apoyo y asesoramiento, formación específica, aceleradoras e incubadoras, ayudas e incentivos…

En definitiva, parece que la carencia de vocaciones emprendedoras responde más a cuestiones culturales o psicosociales de nuestro entorno, lo que hace que las personas jóvenes no se plateen el emprendimiento como primera (ni siquiera como segunda, posiblemente) opción para el desarrollo de su carrera profesional.

De nuevo citando el informe GEM Galicia 2016, el temor al fracaso continua siendo el factor más relevante para frenar la puesta en marcha de proyectos emprendedores entre las personas que no emprenden.

No puedo dejar de citar, en todo caso y como barrera adicional, las dificultades burocráticas que todavía persisten en nuestro país, con una maraña de leyes y trámites que dificultan enormemente la puesta en marcha de iniciativas de esta índole, de forma que lograr cumplir con todos los trámites requeridos en un plazo razonable ya se convierte de por sí en un éxito del proyecto emprendedor.

Por lo tanto, si queremos que el futuro del emprendimiento en Galicia sea diferente, debemos comenzar a trabajar en un cambio de actitud frente al emprendimiento desde las edades más tempranas, consiguiendo que la juventud tenga una visión positiva y, a la vez, ajustada a la realidad.

En este sentido, desde Nova Consultores estamos colaborando junto con la Asociación de Empresarios del Polígono de Sabón - Arteixo en el proyecto PROEM 2018 que, cofinanciado por la Diputación de A Coruña, tiene por finalidad trabajar con el alumnado de la ESO de diversos institutos de Galicia para transmitirles los valores del emprendimiento.

Para ello, además de trasladarles formación teórica, se acompaña a cada grupo en la creación de una cooperativa escolar que, a todos los efectos, funciona como una cooperativa real: deben elaborar sus estatutos, elegir sus órganos de gobierno, definir su oferta de productos y servicios, trabajar su posicionamiento en su entorno y, por supuesto, comercializar sus productos y servicios entre su público objetivo.

Estas cooperativas escolares, que tiene fecha de caducidad con el curso escolar, son un laboratorio perfecto para que desde tempranas edades, las chicas y chicos gallegos tomen contacto con la realidad del mundo de la empresa y el emprendimiento, así como con los servicios de apoyo para su puesta en marcha y funcionamiento, sirviendo como elemento de desmitificación y de asimilación de elementos clave que deberán tener muy en cuenta a la hora de poner en marcha en un futuro un proyecto emprendedor exitoso, incluyendo los límites para el mismo y la necesidad de aproximaciones realistas en cuanto a sus números.

Desde luego, no pensamos que todas las personas que participan en estos proyectos vayan a convertirse en emprendedoras el día de mañana, pero no nos cabe duda que algunas sí lo harán y otras, al menos, lo considerarán como alternativa.

Para cambiar la cúspide debemos comenzar por cambiar la base. En eso estamos.

Xabier Sánchez Santos

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