La marca de calidad de referencia para polígonos empresariales

La mayor parte de la actividad económica en nuestro país se desarrolla dentro de zonas de concentración empresarial delimitadas y reguladas urbanísticamente, conocidas como polígonos industriales o polígonos empresariales como referencia, justamente, a su consideración urbanística: "polígono" es como se denomina cada una de las áreas delimitadas en un plan urbanístico y, al ser estas áreas reservadas dentro de los planes generales a la actividad industrial o empresarial, de ahí su nombre.

Sin embargo, y a pesar de la importancia de estas zonas para la creación de valor y la generación de empleo, fuera de las consideraciones urbanísticas no existía en España ninguna regulación en relación a su funcionamiento. Hasta ahora.

Para este 2017, la Coordinadora Española de Polígonos Empresariales (CEPE) ha decidido poner todo su conocimiento, obtenido en sus casi 20 años de funcionamiento, contando con más de 500 polígonos asociados en toda España que acogen a más de 90.000 empresas, al servicio de la promoción y diferenciación de las áreas empresariales españolas, creando un esquema de marca de calidad certificable denominado "Polígono Empresarial de Calidad".

Esta marca busca ser un modelo de especificación exclusivo que responda al reto de competitividad del territorio y, como tal, es un primer paso hacia la competitividad de los polígonos, y surge como una iniciativa de CEPE para aportar valor a aquellas áreas empresariales más concienciadas, orientadas y comprometidas con las necesidades presentes y futuras de las empresas asentadas en ellas, las de los clientes de estas y las de la comunidad en la que se ubican, atendiendo de forma equilibrada a las necesidades y expectativas de todas las partes interesadas.

Para lograr este objetivo, CEPE ha contado con Nova Consultores como apoyo tanto para el proceso de redacción del esquema documental de la Marca y su certificación, como para la realización de la experiencia piloto previa a su publicación, de cara a contrastar en la práctica su eficacia y adecuación para lograr los objetivos propuestos, y la posterior puesta en marcha y evolución.

Así, el esquema documental de la Marca está formado por una especificación que recoge los requisitos que deben cumplir las áreas empresariales, un checklist de comprobación para las áreas empresariales interesadas en optar a la certificación, un reglamento de certificación y una guía de interpretación y unificación de criterios para las personas auditoras.

De todo este esquema, la especificación ocupa un lugar central por su relevancia y se ha elaborado partiendo de dos premisas fundamentales:
La primera es la necesidad de crear valor para las áreas empresariales que la utilicen y para las empresas asentadas en ellas, partiendo de una consideración integral del área y alcanzando a todas sus actividades y dimensiones bajo una perspectiva holística.

Y la segunda es la de adoptar un enfoque a la mejora continua, compatible con otras normas y modelos de gestión, para asegurar que este valor no sólo se mantiene, sino que se incrementa a lo largo del tiempo, con el compromiso por parte de CEPE de su actualización permanente para mejorar su ajuste y adaptarla a nuevas circunstancias, rentabilizando la realimentación de las áreas certificadas.

De este modo y con una clara orientación a la consolidación y promoción de las áreas empresariales, se ha creado un modelo estructurado en cinco niveles ordenados de requisitos, que van desde lo más básico a lo más excelente, para asegurar que en cada etapa la entidad de gestión del área atiende adecuadamente todos los aspectos que deben cimentar su funcionamiento antes de continuar escalando por la pirámide, conforme al siguiente esquema:

1. Requisitos jurídicos, aquellos que deben ofrecer a las empresas que se asientan en el área la seguridad de que el suelo está adecuadamente ordenado y regulado, pudiendo desarrollar su actividad con total seguridad jurídica.

2. Requisitos relativos a las infraestructuras y servicios básicos, que deben ser adecuados a la tipología del área y de sus empresas para el correcto desarrollo de sus actividades empresariales.

3. Requisitos de gestión del área empresarial, que buscan asegurar que al frente del área se encuentra una entidad de gestión que aglutina los intereses y demandas de las empresas asentadas, y que lidera la promoción de las condiciones del área y su mejora continua basada en sus necesidades.

4. Requisitos de servicios de valor, aquellos orientados a potenciar la competitividad y los resultados de las empresas asentadas en el área empresarial.

5. Requisitos de influencia social, con los que se busca afianzar y consolidar de forma proactiva el posicionamiento del área empresarial dentro de su entorno, aportando valor a la comunidad basado en el conocimiento sobre sus ámbitos de especialización.

No obstante, dadas las diferencias entre las tipologías de áreas empresariales por tamaño, densidad y actividad, se ha previsto la adaptación e interpretación de cada requisito para asegurar la homogeneidad y el rigor en su aplicación.

Es, por tanto, una especificación compleja y con enfoque global, que requiere de un importante esfuerzo en su puesta en marcha y mantenimiento pero que, a cambio, puede convertirse en un elemento diferenciador en cuanto a competitividad y calidad de las áreas empresariales que consiguen su certificación y en una garantía para las empresas que buscan suelo para instalarse.

En este sentido, y para asegurar la aplicación e interpretación uniforme de la especificación a lo largo de todo el territorio español, CEPE ha desarrollado una alianza con AENOR como entidad de certificación de conocida solvencia y rigor, lo que supone una garantía adicional del valor de la Marca y de la seriedad con la que se enfrenta ese proyecto por parte de la Coordinadora Española de Polígonos Empresariales.

Para el equipo de NOVA CONSULTORES ha sido un honor que CEPE haya contado con nosotros y nuestra experiencia en este campo para desarrollar esta especificación, así como para invitarnos a formar parte del Comité de Certificación de la Marca junto a AENOR, la propia CEPE y diversas entidades del ámbito de la promoción de la actividad económica en España como pueden ser ASIMA (Mallorca), PIMEC (Cataluña) o la Agencia de Desarrollo de La Rioja.

La respuesta obtenida por parte de las áreas empresariales en el escaso tiempo transcurrido desde la publicación de la especificación, con numerosas solicitudes de certificación e incluso la concesión de la misma a áreas de diferentes comunidades (País Vasco, Cataluña, Andalucía o Galicia entre otras), invita al optimismo y reafirma la necesidad de este tipo de actuaciones en el ámbito de las áreas empresariales en nuestro país (aquí se puede ver la relación actualizada de certificaciones concedidas).

No obstante, este en un viaje apasionante que apenas acaba de comenzar, y en el que esperamos poder seguir acompañando a CEPE por muchos años.

Xabier Sánchez Santos

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